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Etapa 5 Cuenca-Huete

Nos despedimos en Cuenca abrazando a Ana, Diego y Cuesta que nos han acogido en sus casas y nos han abierto su ciudad.
Solo un día sin pedalear y tengo muchas ganas de salir al camino. Tanto más cuanto Diego nos ha hablado de una ruta alternativa por caminos locales y una pista forestal más bonita que la carretera secundaria que vamos tomar.
Se veía venir, me he adelantado a los demás y al poco de salir de Cuenca ya tomo la dirección “equivocada” en un cruce, Jábaga, tiene que ser por ahí, y si no, lo será. En la aventura no voy a estar solo, tres compañeros me han visto desviarme y han tomado el mismo camino.
Mejor compartir. Un pinchazo reparado a ocho manos. Una abadía fábrica de chocolate fantasma. Grandes álamos en los recodos del camino y el río. Comida picnic en la acera de la plaza viendo al  pueblo pasar.IMG_0306
Que ya os lo he dicho -insiste el dueño del bar- no puedes ir a Navalón, que en esa carretera han puesto una puerta, el dueño del coto. ¿Y que que venga en el mapa?, pasa por su finca y ha puesto una puerta. Que sea pública le da igual. Que ya no puedes, más me fastidia a mi y…
Llegamos a las cuestas de Cabrillas y me adelanto, vuelve a apetecer rodar solo, el camino lo merece. En la bajada la carretera atraviesa un bosque, de arboles variados y de distinto tamaño. Los bosque me recuerdan a Ana R.: Sueña arboles, vive bosques, se cielo. !Que hermosa muchacha¡.
Viajo en silencio, el silencio que trae al recuerdo los más bellos sonidos, que dejo enredarse con los sueños. Recuerdos de otros viajes que ya son este, sueños de los viajes que este será.
Comienza a abrirse el valle por el que desciendo. Es un paisaje acogedor; las colinas son bajas y están cubiertas por arboles jóvenes, al fondo del valle se adivina el Arroyo Mayor por su bosque de ribera, de arboles mayores y más frondosos. Los colores son los de la tarde de otoño, con los álamos amarilleando y arbustos rojizos. Entre el arroyo y la carretera se encajan estrechos campos de cebada ya segados, de un uniforme color dorado.
IMG_0318Me detengo al ver un árbol distinto, solo en medio de un campo, sus hojas conservan el color claro y fresco de la primavera. Allí me encuentran los compañeros: !Es un nogal¡ Comemos sus nueces sentados en el suelo.
La ruta será ya una suave bajada hasta destino. La vieja bici marcha sin un ruido. Nada. La desmonté entera y la volví a montar con todo cuidado antes de usarla para viajar con seguridad. Ahora ruedo confiado, me encuentro cómodo sobre ella, me siento como si fuera a viajar por siempre. Es como un hogar, como el barco para el marino. Esta tarde el mar es La Alcarria Conquense.
Los campos segados ocupan ahora todo el paisaje. El camino lleva a pueblos con cuentos en vez de nombre. Villarejo de la Peñuela. Es imposible no visitarlos uno por uno. Todos alrededor de su gran iglesia en la colina y todos con ermita aun más grande fuera del pueblo.
Valdecolmenas de Arriba, nadie quiere saber de la casa con gruesos muros de ladrillo de hiladas torcidas, a medio a acabar y cubierta de pintadas contando una terrible historia.
Valdecolmenas, de Abajo, por supuesto
En Caracena del Valle si saben, que es una loca que construye ella misma la casa para evitar que se la expropien para que pase la carretera local, que la han tenido que desviar. Ya. ¿Seguro que la loca es ella?
¿Que si se lo del Cambio Climático? ¿Que me vas a contar a mi? Si aquí antes la nieve alcanzaba un metro y ahora ni la vemos. Que ya no hay caza menor, se la comen los jabalíes, son una plaga. Yo ya los mato y los dejo allí -dice el hermano-. En el río no te bañes, baja muy sucio porque los pueblos no tienen depuradora. El tren ya no para ni en Huete, tenemos que ir en autobús o en coche particular, y el que no tiene…
Dejo el pueblo solo de nuevo y viene a despedirme un enorme mastín color miel. !Que perro más guapo¡ Se nota que aquí el jabalí es gratis. Obelix, no puedes llamarte de otro modo, como el galo.
!Nos vamos a París¡
De Caracena del Valle a Caracenilla, a Verdelpino de Huete…
Cayendo la noche entro en Huete. Casi hablando solo: Voy a contradirección me parece. Una gitana socarrona me responde a gritos: !Vas bien, vas bien¡ Si vas a contradirección, !es por ahí¡ Gran bienvenida.
– Ha sido un buen día compañero. Soy feliz: no recuerdo ni como se llamaba el pueblo donde dormimos anoche.
– Cuenca, se llamaba Cuenca.

daniel

Relato por Daniel Oriola

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