69 69 24 304 [email protected]

Etapa 1 Valencia-Torrent-Buñol

El día en que todo comenzó

No fue necesario que sonara el despertador, los rayos del sol que tímidamente se colaban por la ventana y el intenso olor a café que como cada mañana salía desde la casa de mi vecina, me hicieron abrir los ojos.

Me sentía feliz, ya no importaba que tan solo dos horas antes, faltando a lo que tantas otras veces me  había prometido,  me encontrara terminando de preparar las alforjas y dar los últimos retoques en el equipaje que me acompañaría durante estos días.  Eran las 7.45 de la mañana y habíamos quedado a las 8.45 en Val-Bu2la Estació Nord en València, apenas 11km y no muchos más de 45 minutos de suave pedaleo me separaban de la salida, pero hoy era un día especial. Hoy la marcha pasaba por Torrent, mi ciudad así que por una vez decidí hacer como con los buenos libros, o las buenas experiencias, alargarlas y seguir experimentando la dulce sensación de que hoy era el día en que empezaba una increíble aventura que llevaría las ilusiones, la esperanzas y las ganas de cambiar el mundo de mucha gente hasta la cumbre de París.

Salió la marcha con más de cien participantes desde la Estació del Val-Bu1Nord, rodeados de medios de comunicación, amigos, curiosos y acompañados en los primeros pedaleos, por dos concejales de Ayuntamiento de València, Jordi Perís y Giuseppe Grezzi,  representado el apoyo de la institución a la noble causa emprendida por AMA y tantas otras asociaciones en la acción “Soluciones al cambio climático

Eran las diez y cuarto de la mañana cuando vi aparecer los primeros ciclistas por el carril bici que une la ciudad de València con Torrent. Allí estábamos los amigos y amigas de Soterranya para recibir al resto de amigos y amigas en la entrada de nuestra ciudad, dónde se habían preparado una serie de actos de apoyo del municipio a nuestra noble causa. Habían sido unas semanas de mucho trabajo pero lo habíamos conseguido, el pleno municipal se había pronunciado de forma unitaria en  apoyo a nuestras reivindicaciones, comprometiéndose con la lucha contra el cambio climático. No es fácil poner de acuerdo a cuatro partidos diferentes, pero en esto no existió fractura y con una sola voz, Torrent dijo NO al cambio climático.

Con la felicidad de Val-Bu3lo conseguido, la marcha se dirigió hasta el centro de la población, a la plaza de la Torre dónde nos esperaba un pequeño acto institucional de apoyo. El marco era excepcional, la ciudad se encontraba engalanada por los actos del 9 de octubre, el día de todos los valencianos y valencianas, y allí a la sombra de la majestuosa Torre fortificada, respiré profundo y por primera vez miré a mí alrededor y fui consciente del momento histórico que estábamos viviendo. Cuantas caras conocidas, cuantas veces había pedaleado junto a todas aquellas amigas y amigos. Muchas fueron las causas, la lucha contra el fracking en las comarcas del norte, en defensa del tren a Cuenca, a Teruel o a Alcoi, o por conseguir una ciudad más sostenible, pero hoy era un día especial, pedalear contra el cambio climático, también era pedalear contra la pobreza, la desigualdad o la sostenibilidad, en definitiva pedalear por un mundo mejor. Es entonces cuando un profundo sentimiento de responsabilidad me invadió, era sólo el comienzo, éramos los portadores de la esperanza de mucha gente y por delante quedaban más de 2000 km y muchas sonrisas, pero también sin duda, muchos días de lluvia y frio camino de la ciudad de la luz. En ese momento, vinieron a mi mente los versos de Kavafis en su poema Ítaca “No temas a los lestrigones ni a los cíclopes, ni al airado Poseidón, seres tales  jamás hallarás en tu camino si tu pensar es elevado “, y el nuestro lo era, pedaleamos por todos, porque nuestras alforjas van cargadas de esperanza y de las voces de muchos, sabedores que la humanidad nos jugamos nuestro futuro en esta cumbre.

Comenzó el acto con las palabras de Jesús Ros, el Alcalde de Torrent, dónde nos expresó el apoyo y afecto de toda la población con nuestra acción. También nos dirigieron unas palabras desde Soterranya como entidad colaboradora con Soluciones al cambio climático.
Val-Bu6Posteriormente, salió la marcha dejando la ciudad a nuestra espalda y adentrándonos en el Torrent más rural, camino del Mas del Jutge,  nuestra próxima parada dónde almorzaríamos. Fueron momentos de compañerismo y de buen rollo, cuanta alegría poder compartir sueños, ilusiones y esperanzas con tanta buena gente. Posteriormente salimos dirección de Turís, abandonado la comarca de l’Horta Sud y adentrándonos en la de la Ribera Alta. Sorprende descubrir cómo tan cerca de una gran ciudad como es Torrent, existe un mundo rural tan extenso. Poco a poco fuimos descubriendo barrancos, pequeños bosques, campos de cultivo y un mundo diferente al que dejábamos atrás.

De esta manera, la marcha fue discurriendo por una tranquila carretera a los pies de Serra Perenxisa, paraje natural municipal, punto más alto de la comarca y un punto de granlk valor medioambiental. En un ambiente de compañerismo y de felicidad, llegamos a la hora de comer hasta la población de Turís, que nos recibió con calles desiertas, con toda probabilidad la gente se encoVal-Bu7ntraba en casa comiendo y aprovechando el día festivo para descansar, y también nosotros pudimos alimentarnos y descansar en un día soleado y luminoso, en la plaza del pueblo. Después del descanso, dirigimos nuestro pedaleo hasta la próxima población, Alborache,  con la que estrenamos comarca, La Hoya de Buñol. Salimos de Turís con pedaleo suave hasta descender al rio Buñol, dónde nos esperaba  la primera de las subidas de esta ruta, y  que no nos abandonaría hasta que dejáramos la población. A la entrada de Alborache, llenamos nuestros bidones en una fuente y seguimos subiendo poco a poco. También Alborache se presentó vestida de fiesta y solitaria. Al finalizar el pueblo, en un alto y viendo en el fondo del valle nuestro destino. Nos dejamos caer con nuestras bicis por una carretera tranquila y cubierta de arboles. Ante nuestros ojos,  la que sería el fin de nuestra primera etapa, la ciudad de Buñol. Llegamos al pabellón dónde dormiríamos y como siempre una vez acomodados, aprovechamos para conocer el pueblo, cenar y compartir con sus habitantes nuestra ilusiones y la razón de nuestro pedaleo. Al final, descansar un poco que mañana nos espera una etapa dura camino de Utiel y así,  rodeados de buenos amigos y amigas en el pabellón deportivo dónde nos acogieron,  cerrar los ojos con  la felicidad y la certeza que lo mejor está por llegar….

Val-Bu5

Relato escrito por Antoni Velarde

Leave a Reply